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miércoles, 28 de mayo de 2008

Indicadores de sustentabilidad en Agroecología

Dayaleth Alfonzo, Maria Daniela Torrez-Alruiz, Raul Alban, Diego Griffon.
Introducción

El desarrollo agrícola involucra la administración de varios recursos adicionales al cultivo y afecta aspectos de la vida social humana que van mucho más allá del mero aumento de la producción (Gliessman, 1998; Toledo, 2007). Es por esta razón que la generación de propuestas de desarrollo agrícola sustentable no deben omitir la interrelación que existe en las tres áreas fundamentales que afectan tal desarrollo (Figura 1). Las propuestas de manejo agroecológico, parten del reconocimiento de estas interrelaciones, y consideran además criterios sistémicos de manejo, como única forma de abordar el problema multidimensional de la agricultura.

De este modo, el manejo agroecológico de un sistema agrícola aspira, entre otros, lograr la diversificación espacial y temporal del cultivo, la integración entre la producción animal y vegetal, y el mantenimiento de los recursos naturales optimizando el uso agrícola de los mismos (Altieri y Nicholls, 2000). Para lograr estos objetivos (generar propuestas de manejo integrales) es necearía la diagnosis sistémica del agroecosistema. Luego, para describir y evaluar el grado de sustentabilidad de un sistema agrícola, se requiere identificar las limitaciones que afectan su funcionamiento y las causas que generan estas limitaciones, también es indispensable identificar las potencialidades. Con ello se logran determinar áreas prioritarias de investigación y se pueden hacer propuestas de solución acordes con las necesidades reales de los productores de cada localidad (Masera et al., 1999).


Figura 1. Ejes o dimensiones fundamentales del desarrollo sustentable (Tomado de Toledo, 2007).


Una manera de diagnosticar el estado del sistema agrícola es la construcción de indicadores de sustentabilidad. Estos indicadores permiten conocer de manera particularizada, las necesidades de manejo de cada sistema, con miras a mantener o mejorar la productividad, reducir riesgos e incertidumbre, aumentar los servicios ecológicos y socioeconómicos, proteger la base de recursos y prevenir la degradación de suelos, agua y biodiversidad, sin disminuir la viabilidad económica del sistema (Altieri, 1997).
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Los indicadores de sustentabilidad se construyen a través de la evaluación de agroecosistemas reales, tomando como marco de referencia características fundamentales de agroecosistemas sustentables (Astier, 2007. Estas evaluaciones se realizan a través de criterios diagnósticos que permiten construir indicadores del estado del sistema (Masera et al., 1999). Se han propuesto diversos métodos de diagnóstico (e.g., FESLM, IICA, CIFOR, SAFE), uno que se está empleando en la actualidad en varios países latinoamericanos con bastante éxito es el método MESMIS (Marco para la Evaluación de Sistemas de Manejo de recursos naturales mediante Indicadores de Sustentabilidad) (Masera et al., 1999). Con el objetivo de mostrar un ejemplo de evaluación sistémica de un agroecosistema, en este post se diagnostica un pequeño sistema agrícola empleando el método MESMIS.


Método MESMIS

Como ya se introdujo brevemente, MESMIS es una herramienta de desarrollo, que sirve para diagnosticar el agroecosistema, a la vez que ofrece una guía para las actividades a implementar, con directrices claras y estandarizadas de análisis. Dado que considera el factor local como aspecto fundamental de la diagnosis, MESMIS ofrece respuestas endógenas, por esa misma razón, es un método en permanente construcción (Masera et al., 1999).



Las características fundamentales del enfoque de este método son (Astier, 2007):

1.- Es Relativista: porque establece los límites del sistema a estudiar y un horizonte temporal de evaluación, especificando los actores y sus objetivos particulares.
2.- Es constructivista: puesto que adapta el método al objeto de estudio y a los involucrados.

3.- Exige múltiples criterios: ya que incorpora criterios ambientales, sociales y económicos.
4.- Posee un enfoque sistémico e integrador: ya que entiende el sistema agrícola como un conjunto de subsistemas que se interrelacionan y actúan como una unidad de producción, sustentable o potencialmente sustentable.
5.- Demanda Participación: Involucra la participación real de los agentes implicados.
6.- Es multidisciplinar: porque exige del concurso de profesionales de diferentes áreas para poder evaluar las múltiples dimensiones involucradas.



MESMIS parte del supuesto que un agroecosistema sustentable es aquel que posee los siguientes atributos: Productividad, Estabilidad, Confiabilidad, Resiliencia, Adaptabilidad, Equidad, Autosuficiencia entre otros (Masera et al., 1999). Cada atributo puede evaluarse a través de diversos criterios diagnósticos (Tabla 1), por medio de los cuales se proponen indicadores que permitirán evaluar el grado de sustentabilidad del sistema (Masera et al., 1999).


Tabla 1. Atributos y criterios diagnósticos de un agroecosistema sustentable, según MESMIS (Masera et al., 1999).


De forma esquemática, MESMIS demanda seguir los siguientes pasos de manera recursiva (Figura 2) (Astier, 2007):

1. Caracterización del sistema de manejo. Caracterizar el sistema, definir los sistemas de manejo a evaluar, sus límites, subsistemas y flujos internos y externos de materia y energía.
2. Determinación de los puntos críticos. Fortalezas y debilidades del sistema.
3. Selección de indicadores. Determinar los criterios de diagnóstico de cada atributo y selección de indicadores estratégicos.
4. Medición y monitoreo de los indicadores. Diseño de herramientas o instrumentos de análisis y obtención de la información deseada.
5. Presentación e integración de resultados. Comparar la sustentabilidad de los sistemas de manejo analizados indicando sus principales obstáculos y aspectos que los fortalecen.
6. Conclusiones y recomendaciones. Síntesis del análisis y elaboración de sugerencias para fortalecer la sustentabilidad de los sistemas de manejo y el proceso de evaluación.


Figura 2. Guía de actividades para la ejecución del MESMIS (tomado de Galvan, 2006).

Diagnóstico de un pequeño predio agrícola

A continuación, se procede a modo de ejemplo, a la aplicación de MESMIS al predio de la Familia Rodríguez.

Paso 1. Caracterización general del sistema agrícola.


El sistema agrícola explorado en este trabajo es el predio de la familia Rodríguez. Esta unidad productiva funcionó hasta 1999 bajo un esquema convencional de producción de hortalizas y desde los inicios del año 2006 ha reanudado su producción mediante la cooperación de profesores y estudiantes de la UBV y miembros de las comunidades cercanas. Aún cuando se emplean prácticas como siembra en curvas de nivel, uso de mulches, asociaciones de cultivos, enmiendas de materia orgánica al suelo, uso de plantas aromáticas como repelentes, controladores biológicos, insecticidas y fungicidas biológicos, quedan muchos aspectos por resolver. Con el objetivo de diagnosticar el estado actual de este sistema, se examina de forma sistémica sus distintos subsistemas y relaciones.


Este agroecosistema se encuentra localizado en el Kilómetro 6.745, sector Los Pachecos del Camino de los Españoles, Parque Nacional El Ávila. La parcela se encuentra ubicada a 1466 msnm, en las coordenadas 11666555N 19726076E Es importante resaltar que la zona se encuentra en la región hidrográfica central, en la cuenca del río Tuy, Subcuenca del río Guaire, Microcuenca Catuche.

Algunas de las características físico-químicas del sistema son:
- Precipitación de 949,9 mm anuales según el promedio de los años 1994-2000.
- Humedad relativa promedio 63.5%.
- Temperaturas que oscilan entre los 17º C a los 30º C.
- Pendiente moderada de 6°.

El suelo presenta óptimas condiciones de fertilidad, con un contenido de materia orgánica de 5%, un pH de 6,6 y textura franco arcillosa.


En cuanto a las características socioeconómicas y culturales del sistema, se puede decir lo siguiente: la familia es de origen andino (Estado Mérida- Venezuela), y no tiene lazos familiares ni culturales con el resto de la comunidad, que está caracterizada por personas de origen portugués y español. La mayor parte de los miembros de la comunidad son productores hortícolas convencionales, que hacen uso intensivo de agroquímicos y del laboreo del suelo. La comunidad se ha organizado en torno al Consejo Comunal del Camino de los Españoles - Vargas.


Es de especial importancia para el desarrollo de las actividades socioeconómicas de esta comunidad, el hecho de que se encuentra insertada en un área bajo régimen especial: el Parque Nacional Ávila. Este hecho limita sus actividades productivas y de desarrollo con marcos legales particulares. Un caso relevante es el restringido acceso al agua que poseen los habitantes del Camino de los Españoles, lo que dificulta la habilitación de sistemas de riego sofisticados. Como se evidencia, el sistema agrícola estudiado es de especial interés para diferentes actores nacionales, y la posibilidad de soluciones exitosas para todos los factores involucrados lo hacen especialmente atractivo.


En el predio de la familia Rodríguez se pueden reconocer cinco subsistemas (Figuras 3, 4):


1) Subsistema familiar: grupo familiar conformado por cuatro miembros, la madre viuda, su hijo viudo y dos nietos (niña y niño).
2) Subsistema agro - forestal: conformado por café de sombra y áreas de bosque.
3) Subsistema agrícola: tierras en barbecho, cultivos de ciclo corto, frutales y cultivos de plantas aromáticas.
4) Subsistema pecuario: aves de corral.
5) Subsistema vivero: propagación de especies leñosas.




Figura 3. Esquema del predio de la familia Rodríguez.


Figura 4. Sistema Predio de la familia Rodríguez. En detalle se muestran los subsistemas, componentes y sus relaciones.


1.1 Caracterización de los subsistemas

Subsistema agro-forestal (3 ½ hectáreas)
Componentes:
Café de sombra silvestre.
Áreas de bosque.
Áreas de reforestación.

El bosque posee una diversidad de especies características de los bosques tropófilos norteños del país. De este subsistema se extrae madera de manera ocasional para consumo familiar, no se hace ningún tipo de explotación del café. Se está reforestando algunos sectores del subsistema con especies endémicas como el Nogal de Caracas (Juglans venezuelensis) en un proyecto realizado en conjunto con el Misterio del Ambiente.

Subsistema agrícola (0.5 hectáreas)
Componentes:
Tierras en barbecho.
Cultivos de ciclo corto (zanahoria, rábano, cilantro, perejil, lechuga, tomate, ají dulce, pimentón, berenjena, calabacín, auyama, cebolla, cebollín y ajo porro, maíz, ocumo, yuca, quinchoncho).
Árboles frutales (naranjas, grape fruit y limón).
Cultivos de plantas aromáticas (ruda, hierbabuena, menta, orégano orejón, toronjil, malojillo, albahaca, hierba de muerto).

Desde el año 2005 se maneja bajo un sistemas de sustitución de insumos (fertilizantes químicos por humus, control de malezas con herbicidas por control manual de malezas, insecticidas por entomopatógenos (Beauveria bacciana y Bacillus thuringiensis), fungicidas biológicos (hongos antagonistas: Trichoderma sp.) y por medio de mecanismos como rotación de cultivos y siembras en curvas de nivel. El subsistema se transformó de siembra de monocultivos de maíz y brocóli a siembras de cultivos asociados, empleando cultivos de plantas aromáticas con fines repelentes. Ocasionalmente se cosechan cítricos pero se usan fundamentalmente para consumo familiar y algunos excedentes se venden.

Subsistema pecuario
Componentes:
Aves de corral: pollos de engorde y gallinas criollas ponedoras.
Existen corrales manejados parcialmente de forma intensiva con pollos de engorde empleados para consumo familiar y para la venta, recientemente se anexaron gallinas criollas.

Subsistema vivero
Componentes:
Especies leñosas y autóctonas como el Apamate (Tabebuia rosea), Araguaney (Tabebuia chrysanta), Bucare (Eritrina fuscosa), y el Nogal de Caracas (Juglans venezuelensis).
En este subsistema se propagan plantas que son transplantadas fundamentalmente fuera del predio mediante un trabajo en conjunto con el Ministerio del Ambiente.

Subsistema familiar
Componentes:
Estructura familiar: grupo familiar conformado por cuatro miembros, la madre viuda, su hijo viudo y dos nietos (niña y niño).

El sostén de la familia es la madre, que sale del predio y trabaja en Caracas como empleada doméstica. El conocimiento del manejo del subsistema pecuario lo tiene la madre, y el hijo posee conocimientos del manejo del subsistema agrícola, heredados del padre. Los niños estudian en Caracas. El grupo familiar es de origen andino, mientras que en el resto de la comunidad los habitantes son de origen español y portugués, con un alto grado de parentesco. Probablemente existan barreras culturales que influyan en el aislamiento de este grupo familiar y el resto de la comunidad.

Las interrelaciones entre los componentes de los subsistemas se representan en el diagrama de flujo de la Figura 5.


Figura 5. Diagrama de flujo del predio estudiado. Flechas de color rojo representan relaciones de los subsistemas del predio con el exterior, flechas en negro representan relaciones entre los subsistemas del predio.

Paso 2. Determinación de los puntos críticos.

El análisis de los puntos críticos se realizó estableciendo las debilidades y fortalezas del sistema. El resultado de este análisis se encuentra resumido en la Tabla 2.

Tabla 2. Fortalezas y debilidades básicas del sistema agrícola de la Familia Rodríguez.


Paso 3. Selección de indicadores.


A partir de las debilidades y fortalezas encontradas en el sistema se establecieron un conjunto de indicadores, los cuales se encuentran especificados y descritos en la Tabla 3.


Tabla 3. Indicadores escogidos para caracterizar el predio de la Familia Rodríguez.




Paso 4. Medición y monitoreo de los indicadores.

La medición de los indicadores se hace por medio de un tratamiento estadístico básico que permite establecer sus valores. Luego estos valores se estandarizan según la ecuación:



donde

ND = Nivel de desempeño del indicador,
V = Valor medido del indicador,
Vmax = Valor máximo del indicador y
Vmin = Valor mínimo del indicador.

Estos valores luego son transformados a una escala de 5 puntos de la siguiente manera:
Valores de 81 a 100% equivalen a 5,
Valores de 61 a 80% equivalen a 4,
Valores de 41 a 60% equivalen a 3,
Valores de 21 a 40% equivalen a 2,
Valores de 0 a 20% equivalen a 1.

La interpretación de estas mediciones es la siguiente: 1 hacia 5 el indicador representa un mayor nivel de sustentabilidad (5>4>3>2>1).


En la Tabla 4 se presentan valores de los indicadores utilizados para caracterizar el predio de la familia Rodríguez.

Tabla 4. Valores aproximados de los indicadores propuestos.



Paso 5. Presentación e integración de resultados.

Los resultados obtenidos en las mediciones de los indicadores se presentan de forma integrada mediante un mapa multicriterio tipo AMOEBA (Figura 6). En esta figura el grado máximo de sustentabilidad se obtiene cuando todos los indicadores adquieren un valor igual a 5, lo que generaría en este caso un área igual a la del dodecágono. La sustentabilidad real del sistema es representada por el polinomio irregular de lados color azul oscuro.





Figura 6. AMOEBA del predio de los Rodríguez.


Como resultado del diagnostico del predio de los Rodríguez es importante resaltar que los indicadores con máximo valor (4 o 5) son fertilidad del suelo y nivel de la agrobiodiversidad, ambos concernientes a la dimensión ambiental, así como la distribución de ingresos que corresponde a la dimensión social. A su vez los indicadores con menor valor (1) son eficiencia en el sistema productivo, nivel de ingresos, potencial de innovación, nivel de participación comunitaria (Figura 6). Este revela que se han descuidado los componentes sociales y económicos, alejando el predio de la sustenatabilidad. Se ha propuesto (Pino, 2007) como una forma de caracterizar de manera general la sustentabilidad de un sistema evaluado mediante la metodología MESMIS, utilizar la moda de los valores de los indicadores, en este caso particular, la moda es igual a 1, lo que también es un indicativo del bajo nivel se sustentabilidad del predio.


Paso 6. Conclusiones y recomendaciones.

A partir del análisis exploratorio a través de indicadores de sustentabilidad, se pueden hacer en principio, dos propuestas de manejo:

1.- Para aumentar el nivel de ingresos familiares y la autosuficiencia alimentaria se propone:
1.1 Incrementar la eficiencia del subsistema pecuario mediante la disminución de los costos, aumentando el ciclaje de alimentos del subsistema agrícola.
1.2 Incrementar la producción del subsistema agrícola mediante:
1.2.1. El aumento de la superficie cultivada.
1.2.2 El estimulo del manejo cafetalero del subsistema agroforestal.
1.2.3 El estimulo de la producción de frutales.

2.- Para disminuir la dependencia de insumos y estimular los niveles de participación comunitaria se propone:

2.1 Generar un banco de semillas.
2.2 Trabajar en el diseño y la ejecución de talleres comunales en los que puedan participar habitantes de la localidad y que tengan como objetivo fundamental el fortalecimiento de los siguientes tipos de redes sociales.
2.2.1 De intercambio de conocimientos.
2.2.2 De inserción en las cadenas comerciales.
2.2.3De formación de centros comunitarios de cría y reproducción de entomopatógenos y entomófagos.
2.2.4 De formación en técnicas agroecológicas.

Para ello podría ser necesario evaluar aspectos como el reconocimiento de sistema de valores y creencias relacionados a prácticas agrícolas dentro de los parques nacionales, por ejemplo: ¿cómo percibe la comunidad y el subsistema familia las posibles relaciones entre la agricultura y la alimentación, la conservación, el trabajo, la dignificación de la comunidad, el cooperativismo?, entre otros.

De realizarse estas recomendaciones el diagrama de flujo de la unidad productiva se vería modificado de la forma que se presenta en la Figura 8. En esta figura las nuevas relaciones se representan con flechas de color azul, las relaciones que se potenciarían a través de la implementación exitosa de las recomendaciones aparecen representadas con flechas de color morado, mientras que las relaciones que podrían debilitarse aparecen representadas con flechas de color amarrillo.



Figura 8. Nuevas relaciones propuestas para el sistema de la familia Rodríguez. Flechas de color azul: muevas relaciones, flechas de color morado: relaciones que se potenciarían, flechas de color amarrillo: relaciones que podrían debilitarse.

En síntesis

Se ha planteado a la Agroecología como un medio para alcanzar el desarrollo rural sustentable. Sin embargo, es una incógnita como lograr efectivamente el tránsito del modelo “convencional” al modelo “agroecológico”. La transición hacia la agroecológia es un proceso complejo en el que se articulan distintas escalas (e.g., escala predial, comunal, regional) (Guzmán y Alonso, 2007). En este sentido, los indicadores de sustentabilidad parecieran ser un elemento clave a la hora de acometer esta transición y permitir articular las diferentes escalas.

La metodología MESMIS presenta una serie de características en su enfoque que la hacen especialmente propicia para abordar el problema de la transición hacia la Agroecología. En particular, el enfoque sistémico característico de esta metodología permite que se entienda a la sustentabilidad de un predio agrícola como una propiedad que emerge de la interacción entre las subunidades del sistema y el entorno. Este enfoque es propio de la Agroecología y representa una de sus diferencias fundamentales con respecto al enfoque reduccionista de la agricultura convencional. Por lo tanto, en nuestra opinión, solamente una herramienta con esta aproximación pude ser utilizada exitosamente en el proceso de transición hacia la Agroecología.

En el ejemplo desarrollado en este post, se pudo apreciar como algunos de los problemas del predio evaluado, se pueden corregir endogenamente cuando se evalúa el sistema en su totalidad. En este caso, incrementando las interconexiones entre los subsistemas se logra subsanar algunos de estos problemas. Además, en este ejemplo, se hace evidente como la herramienta puede ser utilizada para articular diversas escalas. En este caso se hizo patente como el predio se encuentra desarticulado de la comunidad a la cual pertenece. Este aislamiento, se traduce en la no participación de los beneficios propios de la escala comunitaria de organización. Esta limitación solamente se hace aparente cuando se evalúan las conexiones reales del predio con su entorno, siendo esta evaluación parte del enfoque sistémico de la metodología.

Guzmán y Alonso (2007) apuntan que la información que ofrece el MESMIS es útil para la discusión y toma de decisiones a distintos niveles: para los agricultores, que pueden tomar medidas para mejorar la sustentabilidad; para los políticos, que tienen la posibilidad de elaborar políticas agrarias que corrijan los puntos críticos que ponen en peligro la sustentabilidad del sistema; y por último, para los investigadores, les ofrece la posibilidad de obtener información sistémica clave para comprender los problemas que afectan la sustentabilidad de los agroecosistemas.

Recomendación: Si estas interesad@ en aprender a utilizar el MESMIS, te recomendamos enfáticamente que visites la pagina llamada MESMIS Interactivo (click aquí).

Referencias bibliográficas

Altieri, M. A. y Nicholls, C. I. 2000. Agroecología, teoría y práctica para una agricultura sustentable. Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

Astier, M. 2007. Curso Internacional de Agroecología, Medellín- Colombia.

Entrevista con Miguel A. Altieri: Un promotor de la agroecología. Carlos Amorin © RelUITA. Editado por Ecosur Ltda. http://www.agendaorganica.cl/altieri.htm 01/12/06, 12:00PM.

Galvan, Y. 2006. MESMIS Interactivo. Grupo Gira.

Gliessman, S. 1998. Agroecology: Ecological Processes in Sustainable Agriculture. Sleeping Bear/ Ann Arbor Press.

Guzmán G.I., Alonso A.M. 2007. La investigación participativa en agroecología: una herramienta para el desarrollo sustentable. Ecosistemas.

Masera, O; Astier, M y López S, 1999. Sustentabilidad y manejo de recursos naturales. El marco de evaluación MESMIS. GIRA- Mundi-prensa, México.

Núñez. M. A. 2005. Bases científicas de la agricultura tropical sustentable. In Motion Magazine. June 11. http://www.inmotionmagazine.com/global/man_base.html 01/12/06, 12:00PM.

Pino, C. 2007. Primer encuentro agroecológico en Venezuela. Mérida, Mérida.

Rosset, P. 1999. On the Benefits of Small Farms. Food firth.

Toledo, V. 2oo 2. Agroecología, sustentabilidad y reforma agraria: la superioridad de la pequeña producción familiar. Agroecol.e Desenv.Rur.Sustent.,Porto Alegre, v.3, n.2.

Toledo, V. 2oo7. Curso Internacional de Agroecología, Medellín- Colombia.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Principios de la Agroecología

Diego Griffon B.
Una característica central de la Agroecología (que la distingue de la agricultura convencional), es que su práctica se fundamenta en la interpretación de un conjunto de principios. Estos principios representan el verdadero corazón de esta ciencia.
Por su parte, la agricultura convencional fundamenta su práctica en la aplicación de un conjunto amplio de técnicas. Donde la aplicación de estas técnicas no responde a la interpretación de principio alguno. Esta es la razón por la que se suele decir (en animo de broma), que la diferencia entre la agricultura convencional y la Agroecología, es que la primera no tiene principios mientras que la segunda si.
Si bien, los principios de la Agroecología son centrales, no existe una lista única de ellos (ver Glissman 1998, Altieri y Nicholls 2000, Núñez 2005). Sin embargo, las diferentes pustulaciones de principios convergen en unos que son primordiales y comunes a todas, estos son:

a) Diversificar el agroecosistema.
b) Adaptarse a las condiciones locales.
c) Balancear el flujo de nutrientes y energía.
d) Conservar los recursos.
e) Incrementar las relaciones sinérgicas.
f) Manejar holísticamente el sistema.
Es común entre los agroecólogos (tal vez por culpa de su formación como ingenieros agrónomos), creer que la Agroecología también se reduce a la aplicación de un conjunto de técnicas (compostaje, siembra en curvas de nivel, uso de biocontroladores, etc.). Este es un grave error que reduce la agroecología a una agricultura orgánica (i.e., agricultura de sustitución de insumos). Esta confusión tal vez se deba a que en estos profesionales no se ha interiorizado el alcance y las implicaciones de los principios de la Agroecología.
En este post intentaremos señalar algunos de los fundamentos ecológicos de estos principios. Esto como una forma de ayudar a los agroecólogos en su correcta interpretación práctica. Los principios deben dejar de ser un adorno teórico y pasar a ser guía en la toma de cualquier decisión en el campo.
Para lograr nuestro objetivo, tenemos que empezar por recordar que un agroecosistema, es un ecosistema constantemente perturbado por la acción del ser humano. Estas perturbaciones se traducen en que:
1) El sistema se mantiene en los estados tempranos de la sucesión, con una biodiversidad reducida artificialmente (favoreciendo la entrada al sistema de especies con características invasoras, e.g., plagas).
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Figura 1. Sucesión ecológica. El recuadro rojo representa las fases de la sucesión en donde la agricultura típicamente mantiene al agroecosistema.

2) El ecosistema es cíclicamente llevado a un estado de diversidad mínima (máxima perturbación) al inicio de cada ciclo de cultivo durante las labores del suelo.
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Figura 2. Preparación del suelo. Las labores del suelo representan una gran perturbación, en ese momento es llevada prácticamente a cero la diversidad del agroecosistema.

3) Las especies que se encuentran en el agroecosistema son escogidas por el ser humano y no el producto del proceso de co-evolución. Por lo que estas especies pueden presentar características poco adaptadas a las condiciones locales.
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Figura 3. Diferencias entre la composición de especies en un agroecosistema y un ecosistema natural. Las especies presentes en el ecosistema natural se encuentran adaptadas a las condiciones locales, mientras que las especies en el agroecosistema no necesariamente están adaptadas a estas condiciones.
4) Los flujos de energía y nutrientes son alterados por el ser humano. Se introduce energía y nutrientes externos al sistema para incrementar la producción de biomasa comercializable. Se retiran nutrientes del sistema en forma de cosecha.
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Figura 4. Flujos de energía y nutrientes en un ecosistema natural y en un agroecosistema. Las fechas rojas representan flujos alterados por el ser humano. Solo en el agroecosistema se encuentra un compartimiento de salida de nutrientes y energía llamado “Consumo y mercado”, este compartimiento es el responsable del mayor desbalance de nutrientes característico del agroecosistema (Figura tomada de Gliessman 1998).
5) La redundancia trófica es casi inexistente. La agricultura intenta redireccionar los flujos naturales de la energía y nutrientes del sistema. Esto con el fin de incrementar el porcentaje de energía y nutrientes que son cosechados. Este redireccionamiento implica transformar la compleja red trófica de los ecosistemas naturales en cadenas tróficas lineales.
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Figura 5. Relaciones tróficas en un agroecosistema simple y en un agroecosistema diverso. En el caso del agroecosistema simple no existe la posibilidad de mecanismos internos de regulación poblacional denso dependientes, mientras que en el agroecosistema diverso si existe esta posibilidad.
Todos los principios de la Agroecología pueden ser correctamente entendidos como formas de atenuar el efecto de las perturbaciones ocasionadas por el ser humano en el agroecosistema. En este marco de ideas, ensayemos algunas posibles interpretaciones de los principios:

I. Diversificar el agroecosistema es una forma de atenuar el efecto (i.e., disminución de la diversidad) que tiene el mantener al sistema en etapas tempranas de la sucesión y llevarlo cíclicamente a un estado de máxima perturbación.

II. Adaptarse a las condiciones locales, no es más que una manera de aproximar la composición de fauna y flora del agroecosistema a las especies propias de la localidad. Esto se lleva a cabo utilizando variedades locales adaptadas.

III. Balancear el flujo de nutrientes-energía y conservar los recursos intenta disminuir los desbalances ocasionados por el aporte extra de energía y nutrientes hechos al sistema y la degradación de los recursos (e.g., suelo) debida a la fuga de nutrientes en forma de cosecha. Esto se logra, entre otras, utilizando como insumos de cada uno de los subsistemas (i.e., subsistema animal, subsistema vegetal, subsistema forestal, etc.) los subproductos generados en otros subsistemas (i.e., restos de cosecha, excretas animales, etc.). El efecto final de estas prácticas es disminuir las entradas y salidas artificiales del sistema.

IV. Incrementar las relaciones sinérgicas, apunta hacia aumentar las relaciones complejas entre los componentes de la agrobiodiversidad. Esto involucra abandonar el tradicional esquema lineal en las relaciones tróficas y favorecer la redundancia funciones y la ocurrencia de vías alternativas al flujo de nutrientes-energía. Para lograr este objetivo, es indispensable cumplir con el principio de diversificar el agroecosistema. Pero esta diversificación se debe diseñar de forma que se favorezcan complementariedades y sinergismos entre los componentes. Esto se traduce en el afloramiento de auto control de las poblaciones (e.g., de plagas). Lo que a su vez disminuye la necesidad de perturbar el sistema mediante controles externos de estas poblaciones.

V. Manejar holísticamente el sistema (el más profundamente ecológico de todos los principios), hace referencia a un entendimiento profundo del agroecosistema. Este entendimiento se fundamenta en reconocer que el agroecosistema es un ecosistema y no una fabrica de alimentos. Al igual que cualquier otro ecosistema, el agroecosistema no es más que un conjunto de elementos (bióticos y abióticos) que interactúan de diferentes maneras. El agroecosistema en un sistema complejo, en donde las perturbaciones que sufran algunos de sus componentes pueden tener efectos desproporcionados sobre otros componentes del sistema. De esta manera, el manejar por separado los diversos subcomponentes, impide tener una visión de las propiedades que emergen de su interacción. Por lo tanto, cualquier manejo que intente ser exitoso debe considerar el sistema como un todo (i.e., holísticamente).

Este post, no es más que una somera interpretación ecológica de los principios de la Agroecología. Interpretaciones mas profundas son posibles y es una tarea necesaria para los agroecólogos hacerlas.

Otro objetivo de este post, es resaltar la importancia que tiene la teoría y análisis ecológico dentro de la Agroecología. Los principios de la Agroecología son la brújula del agroecólogo, la correcta lectura de esta brújula depende de un previo análisis ecológico de las características particulares de cada agroecosistema. Por lo tanto, si un agroecólogo no es capaz de realizar correctamente un análisis de esta naturaleza, se ve incapacitado para aplicar correctamente los principios de la Agroecología a una situación particular; es decir, incapacitado para ejercer la Agroecología. Por lo tanto, es fundamental para el agroecólogo tener conocimientos amplios de ecología teórica y aplicada si desea tener una exitosa carrera.

Bibliografía
Altieri, M. A. y Nicholls, C. I. 2000. Agroecología, teoría y práctica para una agricultura sustentable. Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.
Gliessman, S. 1998. Agroecology: Ecological Processes in Sustainable Agriculture. Sleeping Bear/ Ann Arbor Press.
Núñez. M. A. 2005. Bases científicas de la agricultura tropical sustentable. In Motion Magazine. June 11. http://www.inmotionmagazine.com/global/man_base.html
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domingo, 6 de abril de 2008

Sobre el diseño de experimentos en agroecología

Diego Griffon B.
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Es un hecho que llama la atención, el que en ciencias agrícolas y biológicas se diseñen y analicen la abrumadora mayoría de los experimentos en función del uso casi exclusivo del ANAVAR (Cottingham et al., 2005). Esto se debe, entre otras razones, a la simplicidad y elegancia de la técnica, aunado a la influencia del brillante trabajo de Ronald Fisher, quien utilizó el ANAVAR amplia y exitosamente en experimentos de genética cuantitativa y de índole agronómica (Gore, 2003; Armstrong y Milton, 2004).

El ANAVAR tiene por objetivo responder a preguntas cualitativas del tipo (Cottingham et al., 2005): ¿la variable respuesta Y se comporta de igual manera bajo diferentes niveles de las variables independientes Xi?. Es decir, esta metodología es apropiada para conducir y analizar experimentos de perturbación, experimentos considerados fundamentales en la agroecología, siendo esta otra razón por la cual su uso es tan habitual en el área.

Sin embargo, no esta de más evaluar el comportamiento del ANAVAR con respecto a alguna de sus alternativas. El objetivo fundamental del ANAVAR es comparar el efecto de diferentes niveles de un(os) factor(es) sobre una variable respuesta. Este objetivo también es abordado por la técnica de regresión, la cual estudia la pregunta (Cottingham et al., 2005): ¿Como cambia una variable dependiente ante cambios en variables independientes?

Por lo antes dicho, nos damos cuenta que bajo ciertas condiciones, una interrogante particular puede ser abordada por cualquiera de estas técnicas (Cottingham et al., 2005). Por lo tanto, es interesante realizar una comparación a mayor profundidad de ambas metodologías.

El ANAVAR responde a sus preguntas de manera cualitativa, es decir, nos da información sobre la presencia o no de efectos de las variables independientes sobre las variables dependientes; por su parte, el análisis de regresión, nos ofrece información cuantitativa sobre la magnitud de los cambios en la variable dependiente, ocasionados por variaciones en las variables independientes (Cottingham et al., 2005).

De esta manera, el ANAVAR se aplica al estudio de variables independientes discretas o para variables continuas que se puedan trasformar a discretas (Cottingham et al., 2005). La regresión aborda el problema de una manera cuantitativa, en el sentido de que nos informa de cambios cuantitativos en la variable dependiente, en función de cambios de igual índole en las variables independientes, por lo tanto, en esta técnica solo se pueden utilizar variables cuantitativas (Cottingham et al., 2005).

A pensar de esta diferencia en cuanto al tipo de variables utilizadas, ambas técnicas presentan muchas similitudes. Particularmente importante es el hecho de que en ambas técnicas se utiliza el mismo modelo matemático. El modelo utilizado es un modelo lineal aditivo, el cual en forma de algebra lineal viene dado por la siguiente expresión (Cottingham et al., 2005):

Donde Y representa la variable respuesta (dependiente), X representa la matriz de variables independientes, b representa la matriz de los parámetros asociados a las variables independientes y finalmente e representa a los errores.

Sin embargo, es importante resaltar que el ANAVAR y la regresión lineal múltiple ponen a prueba hipótesis diferentes, en el caso del ANAVAR, se somete a prueba la hipótesis nula: los tratamientos no presentan diferencias en sus efectos sobre la variable respuesta, mientras que en la regresión lineal la hipótesis nula es:
la variable dependiente (Y) no es predicha por ninguna función lineal de X.

Otra diferencia entre el ANAVAR y la regresión se encuentra en las características de las entradas (aij) en la matriz de variables independientes (X). En el ANAVAR como ya se mencionó, estas entradas son de tipo discreto, mientras que en el caso de la regresión las variables son continuas (Cottingham et al., 2005).

Las entradas en la matriz b, en el caso de la regresión determinan la forma de la relación entre la variable dependiente y las independientes; en el caso del ANAVAR las entradas de esta matriz nos ofrecen información sobre las medias de los tratamientos (Cottingham et al. 2005).

A pesar de su similitud en cuanto al modelo matemático utilizado, estas técnicas se fundamentan en supuestos diferentes. En el caso de la regresión lineal, se asume que la relación entre la variable dependiente y las independientes es lineal (i.e., se puede utilizar una línea recta para describir la relación), en el ANAVAR no existe este supuesto. El supuesto de linealidad restringe en gran medida el uso de la regresión lineal, siendo esta una ventaja del ANAVAR sobre esta técnica (Cottingham et al., 2005).

Otra diferencia fundamental entre las dos técnicas, la encontramos en el número de parámetros utilizados. En ambos casos los parámetros utilizados están determinados por el número de columnas en la matriz X. De manera general, en el ANAVAR esta matriz presenta más columnas que en la regresión. Esto se debe, a que en el ANAVAR cada tratamiento genera una columna. En el caso de la regresión, las columnas representan: i.- el intercepto con las ordenadas, ii.- los efectos de los factores evaluados (una por cada factor) y iii.- las interacciones entre los factores (una por cada combinación) (Cottingham et al., 2005).

Debido a lo antes dicho, resulta la que es quizás la diferencia fundamental entre las dos técnicas. Dado que la regresión en términos generales involucra un menor numero de parámetros (i.e., columnas en la matriz X), esta técnica tiene una mayor potencia que el ANAVAR (Cottingham et al., 2005).

En el caso del ANAVAR, la potencia de la prueba esta determinada por el numero de replicas de los tratamientos. La potencia de una regresión esta determinada por el número de variables independientes evaluadas y el número de unidades experimentales disponibles (Cottingham et al., 2005).

Es por esto que Cottingham et al. (2005) concluyen que siempre que la pregunta en estudio pueda ser abordada por ambas técnicas, se debe preferir utilizar la regresión. Por supuesto, en el caso de que la pregunta en estudio, solo permita utilizar variables independientes del tipo cualitativo, nuestra única opción es el ANAVAR; mas aun, aunque nuestras variables independientes sean cuantitativas, si no se puede representar su relación con Y, mediante un modelo lineal, también nos vemos obligados a elegir un ANAVAR.

Una importante característica de la regresión, que no se encuentra en el ANAVAR, es que esta técnica resulta en la generación de un modelo predictivo del comportamiento de Y dados valores en X. Por lo tanto, si nuestro objetivo es generar modelos predictivos, algo muy útil y necesario en agroecología, nuestra única alternativa es la regresión (Cottingham et al., 2005).

Por lo hasta aquí comentado, se hace evidente que ambas técnicas tienen ventajas y desventajas. El “procedimiento óptimo” pudiese ser uno en el cual se diseña el experimento para que los datos sean analizados mediante una regresión, pero tomando en cuenta en el diseño la posibilidad de que no se cumplan los supuestos de la técnica. El experimento debe ser diseñado de una manera tal que podamos realizar también un ANAVAR a partir de los datos obtenidos. Por lo tanto, el diseño debe asegurar que ambos análisis tengan una potencia adecuada, de manera de no sacrificar calidad en el análisis de ser necesario utilizar el ANAVAR (Cottingham et al., 2005).

Una última recomendación, en el caso de las regresiones, la técnica es muy sensible a la ocurrencia de errores o sesgos en la estimación de las variables independientes, dado que se asume explícitamente que estas son medidas sin errores. Una manera de evitar este problema, es diseñar experimentos en los cuales se realicen múltiples mediciones independientes de la variable respuesta para los diferentes niveles de los factores (Cottingham et al., 2005).

Es importante recordar aquí, que la potencia de la regresión esta determinada por el numero de unidades experimentales, no por el numero de replicas por tratamiento. Por lo tanto, asignar unidades experimentales a replicaciones, no afecta la potencia, pero si disminuye los problemas de errores en la medición de las variables (Cottingham et al., 2005).

Finalmente Cottingham et al. (2005) proponen que en el “procedimiento optimo” el diseño debe balancear dos objetivos que compiten entre si: i.- tener suficientes niveles de las variables independientes para obtener un modelo cuantitativo significativo, ii.- proteger el experimento contra los errores en la medición de las variables, haciendo replicas de los tratamientos; de esta manera, también se logra que en el caso de ser necesario recurrir a un ANAVAR, este tenga una potencia adecuada. Claro esta, estos objetivos compiten suponiendo que existe alguna limitante de índole práctica en el número total de unidades experimentales disponibles.


Bibliografía:


Armstrong, R. y Hilton, A. 2004. The use of Analysis of Variance (ANOVA) in applied microbiology. Microbiologist. D. p. 18-21

Cottingham K.L., Lennon J.T. and Brown B.L. 2005. Knowing when to draw the line: designing more informative ecological experiments. Frontiers in Ecology and The Environment 3: 145-152.

Gore, A. P. 2003. Statistical Analysis of Designed Experiments. Current Science, V. 84, N. 5. p. 717.

domingo, 23 de marzo de 2008

Recomendaciones para los agroecólogos a la hora de utilizar pruebas estadísticas.

Diego Griffon B.
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1. No abusar del empleo de pruebas estadísticas (Yoccoz, 1991).
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2. No sobre utilizar las pruebas de significación (Yoccoz, 1991).
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3. Hacer énfasis en la significación biológica por sobre la significación estadística (Yoccoz, 1991).
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4. No limitarse a mostrar los P-valores, inclusive peor, solo mencionar: diferencias no significativas (NS), se debe presentar los valores reales de las diferencias, (Yoccoz, 1991).
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5. No comparar P-valores sin considerar el tamaño de las muestras o los grados de libertad (Yoccoz, 1991).
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6. Tomar en cuenta la potencia de las pruebas utilizadas (Yoccoz, 1991).
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7. No asumir que el P-valor es la probabilidad de que la hipótesis nula sea cierta (Yoccoz, 1991).
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8. Una prueba de significación, no es mas que una forma de medir la consistencia de los datos con la Ho (Yoccoz, 1991).
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9. Cuando se rechaza una Ho, se debe estar claro que cualquier aspecto de esta hipótesis puede ser falso (Yoccoz, 1991).
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10. Se deben entregar valores con intervalos de confianza (Yoccoz, 1991).
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11. Se deben mostrar los errores estándar, así como estimaciones de las diferencias y sus intervalos de confianza (Yoccoz, 1991).
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12. Los gráficos son herramientas muy útiles, no sub-utilizarlos (Yoccoz, 1991).
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13. Es importante tener en cuenta que el error de la varianza no necesariamente se distribuye normalmente, esto puede ser común en los datos biológicos. Fuentes de no normalidad: la distribución subyacente no es normal, datos anómalos, errores de la varianza heterogéneos (Potvin y Roff, 1993). Soluciones: (1) transformar los datos, trimming, winzorization, transformación por rangos (2) métodos basados en rangos, (3) métodos de remuestreo (permutación y bootstrap) (Potvin y Roff, 1993).
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14. Tomar en cuenta la eficiencia relativa asintótica (ARE) de la alternativa noparametrica antes de utilizarla (Potvin y Roff, 1993).
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15. Para bajo numero de datos usar métodos de remuestreo (Potvin y Roff, 1993).
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16. Cuidado con el uso irracional de α =0,05 como criterio para establecer la significación (Yoccoz, 1991).
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17. Establecer los niveles de significación a priori (Yoccoz, 1991).
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18. No sobre valorar la importancia del error tipo I (α), en detrimento del error tipo II (β) (Smith, 1995), establecer una razón α/β en función de información biológica.
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19. La importancia de un tipo de error sobre otro depende del problema en estudio, por lo tanto es una buena practica asignarles a priori valores ad hoc (Smith, 1995).
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20. No forzar los datos a pruebas para los que no son adecuados (Yoccoz, 1991).
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21. Solo usar no parametricas cuando existe violación de los supuestos de la alternativa parametrica (Smith, 1995).
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Bibliografía

Potvin C. and D. Roff. 1993. Ecology 74(6):1617-1628.
Smith S.M. 1995. Ecology 76(6):1997-1998.
Yoccoz,N.G. 1991. Bull. Ecol.Soc.Am 72 (2):106-111.

miércoles, 5 de marzo de 2008

Sobre la importancia relativa del error tipo I y II en la Agroecología.

Diego Griffon B.

El error tipo I (α) se comete cuando el investigador rechaza la hipótesis nula (Ho) siendo ésta verdadera en la población. Es equivalente a encontrar un resultado falso positivo, porque el investigador llega a la conclusión de que existe una diferencia cuando en realidad no existe.

El error tipo II (β) se comete cuando el investigador no rechaza la hipótesis nula siendo ésta falsa en la población. Es equivalente a la probabilidad de un resultado falso negativo, ya que el investigador llega a la conclusión de que ha sido incapaz de encontrar una diferencia que existe en la realidad.

La relación entre los diferentes tipos de errores no es simple, existe un compromiso entre la probabilidad de cometer un error con respecto al otro como se aprecia en la siguiente cuadro:
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La importancia relativa de un tipo de error sobre el otro depende de las particularidades de la investigación que se este realizando. Es de destacar que según Smith (1995) existe una tendencia en los trabajos ecológicos ha sobre valorar la importancia del error tipo I sobre el tipo II, practica que puede llevar a situaciones donde se tomen dediciones desafortunadas.

Por ejemplo, en el estudio de la toxicidad de alguna molécula que se quiera utilizar como insecticida en cultivos. El error tipo I estaría definido como la probabilidad de establecer que la molécula es toxica cuando no lo es. En este caso la recomendación de los investigadores seria no utilizar el producto en campo, a pesar de que en realidad no es toxico.

El error tipo II estaría definido como la probabilidad de establecer que la molécula no es toxica cuando si lo es. En este caso la recomendación de los investigadores seria utilizar el producto en campo, ¡a pesar de que en realidad es toxico!

Se aprecia claramente que en esta caso particular el error tipo II es mucho mas peligroso que el tipo I, ya que en el primero están involucrados riesgos de salud publica y ambientales mientras que en el segundo están involucrados solo los costos relacionados al desarrollo de una molécula que no será comercializada.

La importancia de un tipo de error sobre otro depende del problema en estudio, fundamentalmente de consideraciones de índole biológica, por lo tanto es una buena practica asignarles a priori valores ad hoc (Yoccoz, 1991; Smith, 1995).

Sin embargo, según Toft y Shea (1983) rara vez se establece un β crítico. Una manera de establecer este valor es estimando la potencia de la prueba para diferentes valores de α, esto permite establecer a priori valores para los dos tipos de errores.

El error tipo II (β) esta relacionado con la potencia de la prueba, la cual es el complemento de este error (1- β). La potencia depende de tres factores: (1) depende de α, mientras menor sea su probabilidad, menor es la potencia; (2) el tamaño de la muestra, a mayor tamaño muestral mayor potencia y (3) la magnitud del efecto, a mayor magnitud mayor potencia (Toft y Shea, 1983).
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La potencia de una prueba esta relacionada con el error tipo I de la siguiente manera:
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Donde TE es el tamaño del efecto.
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Es de destacar que se esta empezando a establecer una convención en la comunidad científica sobre que los costos de α y β deben ser 0,05 y 0,2. Esto asume implícitamente que el costo del error tipo I es cuatro veces mas importante que el error tipo II (Di Stefano, 2003).
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Esta practica que no es conveniente ya que potencia dos prejuicios erróneos, 1.- estimula el uso universal e irracional de niveles de significación preestablecidos, sin tomar en cuenta las características biológicas del problema. 2.- estimula la creencia de que le error tipo I es mas importante que el tipo dos.
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Una practica conveniente es establecer a priori una relación α / β constante según información del problema en estudio y calcular el tamaño de la muestra necesario para obtener esa relación (Di Stefano, 2003).
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Bibliografía:
Di Stefano, J. 2003. Functional Ecology 17: 707-709.
Johnson D.H. 1995. Ecology 76 (6): 1998-2000.
Potvin C. and D. Roff. 1993. Ecology 74(6):1617-1628.
Smith S.M. 1995. Ecology 76(6):1997-1998.
Toft C.A and Shea, P. 1983. The American Naturalist 122:618-62
Yoccoz,N.G. 1991.Bull. Ecol.Soc.Am 72 (2):106-111.

miércoles, 12 de septiembre de 2007

Revolución Verde versus Agroecología

Diego Griffon.

La agricultura es una actividad fundamental para el desarrollo de cualquier país, por lo tanto, es indispensable que el estado invierta en investigación y desarrollo en esta área, para de esta manera poder alcanzar el anhelado objetivo de la soberanía y seguridad agroalimentaria.

Ahora bien, la inversión por si sola no asegura que se alcance el objetivo antes mencionado, como cruelmente lo demuestra el estado actual de nuestra agricultura. Para lograr estos objetivos es fundamental establecer como líneas centrales en los programas de desarrollo agrícola la investigación en tecnologías acordes con las condiciones agroecológicas del país, que se fundamenten en el uso de materiales autóctonos, que permitan un desarrollo no dependiente de tecnologías y materias primas importadas.

Sin embargo, lamentablemente el paradigma imperante en las ciencias agrarias sigue siendo el de la nefasta Revolución Verde, nombre con el que se bautizó al sistema de producción agrícola de cereales que se dio en México a partir de 1943, como consecuencia del empleo de técnicas de producción centradas en la selección genética y la explotación intensiva permitida por el regadío y basada en la utilización masiva de fertilizantes, pesticidas y herbicidas.

Estas técnicas, al poco tiempo se fueron incorporando en otros países del "Tercer Mundo", a la par que se diversificó su aplicación a todos los cultivos.

La importancia de esta revolución radicó en que mostraba perspectivas muy optimistas con respecto a la erradicación del hambre y la desnutrición en los países subdesarrollados.
Los resultados en cuanto a aumento de la productividad fueron en principio espectaculares. En México, baste citar como ejemplo al trigo; su producción pasó de un rendimiento de 750 kg por hectárea en 1950, a 3,200 kg en la misma superficie en 1970 (Wikipedia, 2006), estos resultados llevaron a toda una generación de agrónomos del tercer mundo a implementar las técnicas de la Revolución Verde masivamente en sus respectivos países.

Pero los aspectos negativos no tardaron en aparecer: problemas de almacenaje de sustancias toxicas desconocidas y perjudiciales, excesivo costo de semillas y tecnología complementaria, alta dependencia tecnológica, desaparición de cultivos tradicionales mejor adaptados a las condiciones locales y la aparición dramática de nuevas plagas súper resistentes. Todo lo cual, lejos de solucionar las problemas de pobreza y hambre, solo los incrementó a la par que aumentó la dependencia económica y tecnológica de las naciones menos desarrolladas.

Por estas razones la Revolución Verde es muy criticada desde diversos puntos de vista, que van desde el ecológico al económico, pasando por el cultural e incluso nutricional, y representa un modelo de producción obsoleto que solo se mantiene en vigencia por la reticencia al cambio de las academias agrícolas.

Todo esto hace evidente la necesidad de impulsar un nuevo tipo de agricultura, que permita alcanzar las metas de soberanía y seguridad agroalimentaria; para lograr esto es indispensable dejar atrás el caduco paradigma industrialista y pasar al del desarrollo integral.

En el marco de este nuevo paradigma, en el cual no se antepone el conocimiento científico a la sabiduría ancestral de nuestros pueblos, es posible desarrollar nuevas tecnologías adaptadas a las condiciones agroecológicas del país, que permitan la inclusión social y transformar la difícil condición de vida del campesinado.

Esto se debe a que en este nuevo paradigma se hace énfasis en sistemas de producción intensivos en la mano de obra y no intensivos en la mecanización, por lo que generan más empleos y se disminuye la dependencia tecnológica, además forma parte de este paradigma el trastocar los modos de asociación entre los individuos, favoreciendo los esquemas cooperativistas, de responsabilidad y ganancias compartidas equitativamente, inspirándose en las experiencias altamente exitosas de cooperativas como Mondragón en el País Vasco o del movimiento Kibbutzim en Israel.

Para el desarrollo de estas tecnologías en el país, se deben impulsar líneas de investigación acordes con estos principios, en las cuales participen grupos interdisciplinarios de investigadores al lado de campesinos y productores para de esta forma tener una visión integral (Holística) de cada situación, que permitan desarrollar soluciones igualmente integrales.

Este enfoque integral hacia la producción de alimentos, fibras y forrajes que equilibra el bienestar ambiental, la equidad social y la viabilidad económica entre todos los sectores de la sociedad tomando en cuenta el compromiso con las generaciones futuras, es conocido en el ámbito científico como Agroecología.

La cual no es más que la aplicación de los principios de la ecología al diseño y manejo de agroecosistemas sostenibles. Por lo tanto, es un enfoque que apunta hacia una agricultura y desarrollo agrícola, basados en el rescate de los conocimientos ancestrales y en la aplicación de los principios de la agricultura alternativa.

Esto se logra integrando ecología, socioeconomía y cultura para asegurar la sostenibilidad de comunidades agrícolas, su productividad, un medio ambiente sano y la soberanía e independencia agroalimentaria.

Con esta herramienta se espera que logremos una independencia tecnológica total, no solo la independencia parcial, que caracteriza a la gran mayoría de las propuestas de desarrollo tecnológico que se han hecho en los países menos desarrollados, esto es un factor preponderante en la propuesta, ya que mientras el desarrollo no se produzca integralmente, siempre vamos a ser dependientes de la posibilidad de adaptación al país de tecnologías ajenas, lo que ha convertido a nuestra ciencia en domesticadora de tecnologías ajenas, en vez de productora de tecnologías autóctonas.

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Les Processus