domingo, 24 de agosto de 2008

El pez grande se come al pequeño

Diego Griffon B.
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La agricultura orgánica ha sido acusada de elitista debido a los altos precios que caracterizan a sus productos (los consumidores pagan un promedio de 50 por ciento más por los productos orgánicos (Pennybacker, 2006)). Este tipo de agricultura fundamenta su mercadeo en la certificación. La certificación orgánica es un proceso de acreditación. En general, cualquier tipo de negocio que participe directamente en la producción de alimentos puede ser certificado, incluidos los proveedores de semillas, los agricultores, los procesadores de alimentos, los minoristas y restaurantes.

Los requisitos para obtener la certificación varían de un país a otro, en general implican un conjunto de normas de producción para el cultivo, almacenamiento, procesamiento, embalaje y envío, que incluyen:

• No utilización de insumos químicos sintéticos (e.g., fertilizantes, pesticidas, antibióticos, aditivos alimentarios, etc).
• No utilización de organismos genéticamente modificados.
• Inspecciones in situ por parte de la certificadora.

Es importante tener en cuenta que la certificación como condición de comercio es: (1) Parásita, porque no agrega valor mediante tratamiento o transformación, su esencia es eminentemente burocrática (su poder viene de la intermediación) (Mejia, 2006). (2) Elitista, porque encarece los productos, y por lo tanto excluye a las personas con menos capacidad adquisitiva. (3) Peligrosa para los pequeños productores, los cuales muchas veces no pueden asumir los altos costos involucrados en proceso de certificación y (4) Significa la pérdida de soberanía por parte de los campesinos ante las certificadoras.

La palabra orgánico dejó de tener un significado ético, para pasar a ser un estándar comercial. Esta palabra está inevitablemente ligada a la certificación. Solo los productores que han pasado por el proceso de certificación tienen derecho de etiquetar sus productos como orgánicos.

La certificación ha sido uno de los elementos que han facilitado el advenimiento de supermercados orgánicos y de las grandes compañías transnacionales en el negocio de los alimentos sanos. Existen cerca de seiscientas mil granjas certificadas a nivel mundial, las cuales representan veintisiete millones de hectáreas (Pennybacker, 2006). En los países ricos, hace mucho tiempo que quedo atrás la época en la cual era difícil encontrar productos orgánicos, tan solo vasta echar un vistazo al mapa desarrollado por Localharvest.org para apreciar el gran número de granjas, mercados y restaurantes orgánicos presentes en los Estados Unidos (ver mapa abajo).
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En ese país inclusive existen herramientas informáticas en línea que permiten encontrar el mercado o restauran orgánico mas cercano (ver el widget abajo)


Este tipo de agricultura esta experimentando un crecimiento vertiginoso en los países ricos, casi un tercio de los estadounidenses compraron alimentos y bebidas orgánicas en 2005 (Pennybacker, 2006). Las ventas han aumentado de 5 a 21 por ciento al año desde 1997, en comparación con el 2 al 4 por ciento de la industria alimenticia en general (Pennybacker, 2006).

Esta situación es vista como una gran oportunidad comercial por las grandes empresas, por ejemplo Coca Cola esta embotellando jugo de naranja orgánico (Mejia, 2006). Wal-Mart anunció sus planes de vender 1000 productos orgánicos nuevos en todas sus tiendas y "democratizarlos" al cobrar sólo un 10 por ciento más que por los productos convencionales (Pennybacker, 2006). Incluso han surgido grandes cadenas de supermercados orgánicos como Whole Foods Market.



Las características del sector agrícola orgánico rápidamente están cambiando. En un principio el sector se fundamentaba en la existencia de cultivos orgánicos locales, bajo un sistema de agricultura comunitaria basada en granjas pequeñas diversificadas y en la crianza de animales sin maltrato (Pennybacker, 2006). Este modelo de producción esta rápidamente perdiendo ventaja ante las grandes "empresas orgánicas", cuyas prácticas comerciales, consumo de combustible fósil y énfasis en productos muy procesados se asemejan mucho a las practicas del sistema de productos agrícolas industriales (Pennybacker, 2006). Para hacerse una idea de cómo los pequeños productores orgánicos están (literalmente) siendo comidos por las grades empresas de alimentos, solo vasta mirar el video que al respecto realizó Philip H. Howard de la Universidad del Estado de Michigan (ver video abajo). Es por esto que, finalmente decimos: El pez grande se come al pequeño.




Bibliografía

Gutierrez, M. M. 2006. ¿Alimentos “Bio”? Crítica y alternativas a la certificación en agricultura orgánica. http://www.biodiversidadla.org/content/view/full/27748

Pennybacker, M . 2006. ¿Local u organico? Ambos por favor. http://www.thegreenguide.com/doc/116-S/local

http://www.localharvest.org/

http://www.eatwellguide.org/